Diferencia entre testamento abierto y cerrado
Cuando por fin te decides a hacer testamento, casi siempre aparece la misma pregunta: ¿lo hago abierto o cerrado? Y es normal dudar, porque suenan par...
Cuando por fin te decides a hacer testamento, casi siempre aparece la misma pregunta: ¿lo hago abierto o cerrado? Y es normal dudar, porque suenan parecidos pero funcionan de forma muy distinta.
Los testamentos abiertos y cerrados son las dos formas más comunes de dejar tu voluntad por escrito, y cada una tiene sus ventajas y sus riesgos. En este artículo te explicamos qué es cada uno, en qué se diferencian de verdad y cuál te conviene según tu situación.
¿Qué es un testamento abierto?
El testamento abierto es el testamento más común en España, con diferencia. Se llama "abierto" porque su contenido no es secreto: lo conoce el notario.
El proceso es simple. Vas a la notaría y le explicas al notario cómo quieres repartir tus bienes. Ese asesoramiento notarial es clave, porque el notario se asegura de que tu voluntad quede recogida sin errores de forma. Después lo firmáis, el notario lo guarda en su protocolo y queda registrado.
Un testamento abierto de ejemplo sería el de una persona que acude a la notaría, indica que quiere dejar su vivienda a sus dos hijos a partes iguales y su cónyuge en usufructo y el notario lo redacta y lo firma en ese mismo acto.
Aquí está una de sus grandes ventajas: tú no tienes que guardar nada. El testamento queda a salvo en la notaría y anotado en el Registro General de Actos de Última Voluntad, así que tu familia siempre podrá localizarlo cuando llegue el momento. A diferencia de lo que se ve en las películas, en España no hay una lectura del testamento abierto con toda la familia reunida: los herederos piden una copia al notario cuando la necesitan.
Un detalle importante y que muchos desconocen: desde la reforma de 2015, el testamento abierto ya no necesita testigos de forma general. Solo se exigen en situaciones concretas (por ejemplo, si el testador no sabe o no puede firmar, o si él mismo o el notario lo solicitan).
¿Qué es un testamento cerrado?
El testamento cerrado es justo lo contrario en cuanto a privacidad. Aquí nadie conoce el contenido, ni siquiera el notario.
Funciona así: tú redactas tu última voluntad (a mano o a máquina, pero firmada), la metes en un sobre y lo cierras. Después lo llevas al notario, que no lee lo que hay dentro. El notario solo da fe de que le has entregado ese sobre cerrado como tu testamento y lo hace constar en la cubierta.
El documento puede quedar en poder del notario, tuyo o de una persona de confianza. Y cuando falleces, esa apertura del testamento se hace ante notario, que abre el sobre, comprueba que todo está en regla y lo protocoliza antes de que surta efecto.
Su principal atractivo es la confidencialidad absoluta. Nadie sabe lo que has decidido hasta que ya no estás. Ahora bien, tiene un riesgo real: como el notario no revisa el contenido, si lo redactas mal o incumples algún requisito legal, el testamento puede ser nulo. Esa nulidad del testamento es el gran riesgo del cerrado: si hay un fallo de forma, tu voluntad no vale y ya no hay forma de arreglarlo.
Diferencias entre testamento abierto y cerrado
Aunque mucha gente los mete en el mismo saco, el testamento cerrado y abierto no funcionan igual y conviene tener clara la diferencia antes de decidir.
Ya has visto cómo funciona cada uno. Vamos a lo que de verdad te interesa: en qué se distinguen.
- La confidencialidad. En el testamento abierto el notario conoce tu voluntad, mientras que en el cerrado el contenido es secreto y nadie sabe lo que has decidido hasta que falleces.
- Quién lo redacta. El abierto lo escribe el notario con la forma legal correcta, así que te aseguras de que sea válido. El cerrado lo redactas tú, y ahí está el problema: como nadie revisa lo que has puesto, si te equivocas en algún requisito puede acabar siendo nulo. En seguridad jurídica, el abierto gana con claridad.
- La custodia. El testamento abierto queda guardado en la notaría y anotado en el registro, así que tu familia siempre podrá localizarlo. El cerrado puede quedar en manos del notario, tuyas o de un tercero, con el riesgo de que se pierda o no aparezca.
- Qué pasa cuando falleces. El abierto ya está listo para usarse. El cerrado, en cambio, hay que abrirlo y protocolizarlo ante notario antes de que surta efecto, un trámite añadido en un momento que ya de por sí es delicado.
Resumiendo mucho: el abierto prioriza la seguridad y la comodidad, y el cerrado prioriza el secreto a cambio de asumir más riesgo.
¿Y el testamento ológrafo?
En realidad, los tipos de testamento en España son tres: el abierto, el cerrado y el ológrafo que es el que escribes tú entero de tu puño y letra, con fecha y firma, sin pasar por el notario en el momento de hacerlo. Es la única forma de hacer un testamento sin notario, pero precisamente por eso es la más arriesgada.
Se pierde con facilidad, se puede impugnar, y tras el fallecimiento hay que someterlo a un proceso de adveración y protocolización ante notario dentro de un plazo. Si te equivocas en la forma, se anula. Por eso, salvo casos muy puntuales, no solemos recomendarlo.
Y si estás casado, conviene saber que no existen tipos de testamento entre matrimonio distintos: en España cada cónyuge hace el suyo por separado, ya que el testamento mancomunado (el que harían los dos juntos en un mismo documento) no está permitido en el derecho común, solo en algunas comunidades con derecho foral.
Testamento abierto o cerrado: ¿cuál te conviene?
Para la mayoría de las personas, el testamento abierto es la opción más recomendable. Es sencillo, seguro, queda bien custodiado y, sobre todo, el notario garantiza que sea válido. Te quitas problemas de encima. Si haces un testamento abierto con hijos, el notario te ayuda a respetar la legítima que les corresponde por ley, algo muy fácil de pasar por alto cuando lo redactas por tu cuenta.
El testamento cerrado tiene sentido en casos muy concretos, normalmente cuando la confidencialidad es prioritaria y quieres que nadie conozca tu voluntad hasta el final.
Pero al final, la forma del testamento es lo de menos. Lo que de verdad importa es qué pones dentro. Un reparto de bienes mal planteado puede generar conflictos familiares, pagar más impuestos de la cuenta o dejar fuera a quien no querías. Y eso pasa tanto en un testamento abierto como en uno cerrado.
Hacer bien el testamento no va solo de papeles: va de dejar todo en orden para que el día de mañana tu familia tenga paz mental y no un problema. Es la mejor forma de proteger a tu familia y de dar tranquilidad a tus seres queridos en un momento que ya de por sí es duro.
En EYCO Abogados llevamos más de veinte años ayudando a familias con su planificación hereditaria evitando errores que después salen caros.
Si tienes dudas sobre qué testamento te conviene o cómo repartir tu patrimonio de la mejor forma, el primer paso es reservar una cita previa. En esa consulta te atiende un abogado especialista que estudia tu caso concreto y te da un plan claro.
Preguntas frecuentes sobre la diferencia entre testamento abierto y cerrado
¿Cuál es más seguro, el testamento abierto o el cerrado?
El abierto. Como lo redacta el notario y él comprueba que cumple todos los requisitos legales, es muy difícil que salga nulo. En el cerrado nadie revisa el contenido, así que si te equivocas al redactarlo puede acabar siendo inválido y ya no habrá forma de corregirlo.
¿El testamento cerrado es realmente secreto?
Sí. El notario da fe de que le entregas un sobre sellado como tu testamento, pero no lee lo que hay dentro. Nadie conoce tu voluntad hasta que falleces y el sobre se abre ante notario. Esa confidencialidad total es su principal ventaja.
¿Cuánto cuesta hacer un testamento abierto o cerrado?
El testamento abierto notarial suele ser económico, normalmente unas decenas de euros de notaría para un testamento sencillo. El cerrado puede salir algo más caro por los trámites añadidos. En cualquier caso, el gasto importante no es la notaría, sino planificar bien el reparto para no pagar impuestos de más ni generar conflictos.
¿Puedo cambiar mi testamento una vez hecho?
Sí, siempre. Se puede cambiar un testamento abierto tantas veces como quieras mientras estés en tus facultades. El testamento válido es siempre el último que hayas otorgado, así que cada uno nuevo deja sin efecto al anterior. Da igual que el primero fuera abierto y el nuevo cerrado, o al revés.
¿Qué pasa si muero sin hacer testamento?
Entonces se aplica la ley, que reparte tu herencia según un orden establecido (hijos, cónyuge, padres, etc.). Esto es lo que se conoce como herencia sin testamento o sucesión intestada, y suele ser más lenta y cara porque hay que hacer antes una declaración de herederos ante notario. Por eso siempre recomendamos dejarlo hecho.
¿Cuál es la diferencia entre testamento y últimas voluntades?
Se confunden mucho, pero no son lo mismo. El testamento es el documento donde dejas por escrito cómo quieres repartir tus bienes. El Certificado de Últimas Voluntades es un papel que emite el Registro y sirve para saber si una persona hizo testamento y ante qué notario. Dicho de otro modo: el testamento es tu voluntad, y el certificado de últimas voluntades del testamento abierto es el documento que permite localizarlo y saber ante qué notario se firmó cuando falleces.
Escrito por
David Jiménez Hontanilla
Abogado, economista y asesor fiscal · Fundador de EYCO Abogados